¿Cómo era el luto en la España del Siglo XX?


En este apartado trataremos de explicar cómo era el luto en la España del siglo XX a partir de la recopilación de anécdotas e historias de mujeres que la vivieron.


El luto en España en el Siglo XX


A principios del siglo XX en España, la pérdida de un familiar constituía un cambio de vida total, puesto que se guardaba un luto exagerado donde no se podía oír música en las casas, se tapaban los espejos con telas, todos los miembros de la familia, incluidos niños, se vestían de riguroso negro y se rezaban rosarios en casa con familiares allegados y amigos durante nueve días y prácticamente no se salía de casa, sobre todo las mujeres que no iban a trabajar.

Esto hacía que la muerte se asociara con algo de tanta tristeza, que era difícil de asimilar en la mente infantil, porque se guardaba luto por los abuelos, los tíos, los padres, los hermanos, y en una época donde la medicina era mucho menos avanzada, la mortalidad era mayor y mucho más probable que falleciera algún familiar.

Esto ha truncado niñez y juventudes, puesto que las prohibiciones de no hacer nada que fuera alegre, les impedía sentirse alegres y contentos porque eran reprochados por ello. Incluso, los lutos se llevaban mínimo dos años, con lo cual, chicas jóvenes, si habían tenido la desgracia de que falleciera su madre, pasaban dos años de negro y, si después faltaba la abuela, otros dos años y si enfermaba y moría un hermano de cosas tan corrientes como una infección o la difteria, podían pasarse seis años de su juventud vestidas de negro y sin poder ir a un baile o celebrar una fiesta.

Evidentemente esto se seguía más a rajatabla en los pueblos que en las grandes ciudades, pero un "tiempo de respeto" había en todas partes. Los niños acudían a todos los actos funerarios, duelos, rezos y demás cultos; con lo cual la idea de la muerte era para ellos absolutamente tenebrosa.

Con el tiempo, afortunadamente, esto se ha ido perdiendo y se ha pasado al lado opuesto en el que se les aísla a los niños de todo lo relacionado con la muerte y durante años se les ha ocultado con mentiras "hasta que fueran mayores", cosa que muchos han reprochado a sus familiares al pensar que les consideraban demasiado débiles como para sobrellevar una pérdida que no podían ocultar, pero que luego se enterraban junto con el engaño.

Por eso, se debe hablar con los niños como algo perteneciente al ciclo de la vida, que puede suceder o no suceder en un momento determinado, pero siempre acaba sucediendo y hay que estar consciente de ello como de tantas otras dificultades que la vida puede presentar.

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